El 26 de febrero de 2026, el patio interno del Cendi Zacatito se convirtió en un espacio de encuentro y aprendizaje con la realización de la Feria escolar por la legalidad. Desde temprano, niñas y niños de los grupos de tercero de preescolar llegaron acompañados de sus madres y padres, sumando un total de 46 personas que compartieron una mañana de juegos diseñados para promover valores y convivencia.
Lo que hizo particular esta jornada fue el protagonismo de las familias. Nueve madres y padres, quienes previamente asistieron al curso sobre cultura de la legalidad, asumieron el reto de diseñar e implementar tres proyectos lúdicos para la comunidad escolar. Durante la feria, ellas mismas guiaron las actividades, explicaron las dinámicas y jugaron junto a sus hijos e hijas, demostrando que la participación familiar en la educación es posible cuando se cuenta con las herramientas adecuadas.
El primer juego se llamó “Rally de cuidados en casa” y constaba de tres estaciones. En una de ellas, los niños y niñas aprendieron a tender su cama; en otra, a doblar su ropa, y en la última, a acomodar sus juguetes. Todo esto lo realizaron de la mano de sus padres, quienes aprovecharon la actividad para conversar sobre la importancia del cuidado del hogar y el valor de seguir reglas sencillas que permiten una convivencia armónica en familia. La segunda actividad fue el dominó de lo correcto e incorrecto, un juego de fichas donde las y los pequeños debían unir imágenes de acciones positivas para la cultura de la legalidad con aquellas que representan conductas con consecuencias negativas, aprendiendo así a distinguir unas de otras mientras se divertían con una mecánica conocida. El tercer juego recuperó una tradición mexicana: la lotería del cuidado del medio ambiente. En esta versión, las cartas y tableros mostraban elementos como parques, plantas y animales, y mientras se cantaban las figuras, los niños identificaban la importancia de proteger su entorno natural.
A lo largo de la mañana, las maestras y la directora del plantel se integraron a las actividades, jugando con niñas, niños y padres por igual. Su participación contribuyó a generar un ambiente de convivencia pacífica donde todas las personas asistentes pudieron interactuar más allá de los roles cotidianos. La feria demostró que cuando la escuela abre sus puertas y las familias se involucran, es posible construir cohesión social en la comunidad escolar.
Al finalizar la jornada, los niños y niñas regresaron a sus aulas con la satisfacción de haber jugado y aprendido junto a sus padres, mientras las personas adultas se llevaron la experiencia de haber participado activamente en la educación de sus hijos e hijas dentro de un marco de cultura de la legalidad.